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Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti

Cine en casa

El Conti celebra a Rosario
TRANSMISIÓN EN VIVO

El Conti celebra a Rosario

Rosario Bléfari fue muchas cosas: escritora, actriz, música, cantante, poeta y más, en cualquier orden. A un mes de su muerte, celebramos su ser y su música con la proyección en vivo y en continuado los dos documentales sobre Suárez, su banda, la mejor banda indie noise lo-fi autogestiva argentina.

Rosario había comenzado a digitalizar unos archivos en VHS sobre Súarez pero finalmente se los entregó a su amigo, Fernando Blanco. Él fue quien seleccionó, montó y condensó en dos partes 20 horas de material original sobre la banda, decididamente sin retoques. El resultado es un viaje en el tiempo de ruta, fanzines, llamadas telefónicas, paisajes, ensayos, arte de tapas e intimidad.

#CelebramosARosario

Como instrumento

Cuando ellos se desmayan se cambia de estado, cuando él hace la señal vamos para allá. Cuando aparece la tapa plateada o rosada, entre cordeles, vamos para allá...

Letra de Desmayan. Una canción a partir de un video

Al mismo tiempo que íbamos editando algunas imágenes fuimos haciendo la música. Habíamos estado filmando con una videocámara que funcionaba mal con un criterio único: a medida que pasaba el tiempo todo se veía más y más verde. Nos gustaba. Ese ojo particular en el que se había transformado ese aparato tenía para nosotros la cualidad de revelar una realidad fantástica proyectada sobre nosotros mismos y era cuestión de exponer y exponerse a ese filtro para ver más, un disfraz de luz para todas las cosas y gente que se pusiera por delante. Así caminábamos por el jardín botánico con la mirada sobre los senderos de pedregullo, espiábamos con el zoom –catalejos, largavistas- dentro del invernadero. La cámara lenta después dictó los ritmos ralentados, la tendencia hipnótica monocroma, despojada de caleidoscopios y espirales. Nosotros mismos desmayándonos en el jardín de una casa donde ensayábamos, los andariveles enhebrando pequeños flotadores que sostienen cordeles sobre el agua de la pileta, la tapa del pozo cambiando de color, las hojas temblonas y sus sombras. Todo sugería y sonaba, solo fue cuestión de abrir el canal correspondiente. La cámara de video fue instrumento en muchas composiciones, una especie de instrumento compositor. También fue un grabador de sonido que nos permitió experimentar el audio de algunos temas en vivo con un micrófono –el de la cámara- que atendía la imagen, como un oído guiado por un ojo.

Como documental

“Yo podría mirar durante horas este tipo de cosas” dijo alguien mientras nos eternizábamos frente a un pequeño televisor en el que se veía un video casero sin editar y que tenía un supuesto valor histórico de casi diez años. El zoom dándole importancia a algún detalle vistoso, el foco perdido y recobrado, las actitudes espontáneas y fingidas, audacias varias, destiempo. Pero ni el salto de siglo alcanzaba para darle demasiada perspectiva. La misma persona también dijo, en otra ocasión: “¡Qué falta de ficción!”, y en cierta forma estaba admirado. Le mostrábamos una especie de programa de televisión que habíamos hecho en casa con unos amigos.

Una persona muestra un video personal a otras. Los que miran no tienen opinión, ni quien lo muestra la busca. Todos entran en un incómodo trance en el que se entabla una lucha entre la impaciencia y la entrega. Se siente la tensión de los retratados si están presentes. Una mano se acerca todo el tiempo al botón de detención sin decidirse nunca a apretarlo. Se contempla con atención excesiva o con una distracción incontrolable. Por milagro, en algún momento, un poco de aire sopla en el ardor de la impaciencia y la ansiedad, son atisbos de escenas o detalles de juegos ópticos que el mal uso de una tecnología limitada permite disfrutar cuando se produce una saturación de luz al salir de un cuarto al jardín o en un fuera de foco de algo que se acerca demasiado al lente para dejar, cuando quedan atrás, la incomodidad que regresa. Esos momentos arrancan suspiritos, valen la pena del aburrimiento, querríamos más. El que mira, si puede, se abandona, dejándose succionar por la pérdida de tiempo ante el registro exasperante de torpe mirar. Torpe porque mira cuando ya pasó lo interesante o cuando todavía nada interesa. Y cuando da en el blanco, inmediatamente lo abandona, como si se avergonzara de la certeza.

Rosario Bléfari en «Apuntes para un diario magnético (recordable)»

En Diario del 30° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Nro3.

Jueves 6 de agosto

20 hs: Entre dos luces: Suárez. Primera Parte (2015)

22 hs: Cien caminos: Suárez. Segunda Parte (2017)

Transmisión en vivo en nuestro canal de YouTube

Parte 1

La historia de Suárez, grupo pionero del rock independiente de los 90, durante sus primeros años y contada desde su propia óptica. Del lo-fi chirriante a la canción pop luminosa; del casete con una estrella roja en la fundacional película Rapado al protagónico de su cantante en Silvia Prieto. De 1989 a 2001, el misterio fulgurante de Suárez se devela entre ocurrencias, efectos berretas de videocámara y muchos, muchos contestadores automáticos: signos de esos años 90 que los Suárez con su música ayudaron a hacer más amables.

Parte 2

Una road movie sobre la gira que en el 97 la banda realizó por España y que cierra con el reencuentro para el estreno de Entre Dos Luces.

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