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Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti

ARTES VISUALES / MARZO 2019

Conquistas de la Memoria
MUESTRA

Conquistas de la Memoria

Marcas del terrorismo de Estado y Políticas Públicas de Memoria

Fotografías del Equipo Audiovisual del Ente Público Espacio Memoria

Inauguración: Sábado 23 de marzo / 18 HS

La muestra fotográfica propone un recorrido por sitios de memoria ubicados en distintas ciudades de la Argentina. Muchos de ellos fueron centros clandestinos de detención y tortura, el último destino en el que los detenidos-desaparecidos fueron vistos con vida, o donde sucedieron hechos emblemáticos vinculados al terrorismo de Estado; otros se emplazan allí donde estuvieron sus hogares familiares o donde desarrollaron sus proyectos políticos. Son espacios para recordar y reflexionar sobre los que no están. Para volver a pensar en sus vidas y en sus proyectos colectivos.

Recuperados por la lucha de los organismos de derechos humanos, por decisión del Estado, por el esfuerzo de grupos militantes, son lugares públicos que hoy están destinados de manera permanente a la trasmisión de la memoria, la educación y la promoción y defensa de los derechos humanos.

Texto curatorial

Rejas, paredes agrietadas, baldosas marcadas, inscripciones, puertas y ventanas que demarcan el adentro del afuera, lo clandestino de lo legal. En el campo, en la ciudad, en manzanas alejadas o en cuadras llena de vecinos. Marcas visibles, huellas indelebles, rastros a ser señalados. Los espacios de memoria en Argentina son la representación visible de un pasado que no pasa. Cualquier visitante o ciudadano que recorre las ciudades no puede transitarlas sin encontrarse con alguna marca que señala, enuncia, alerta sobre la violencia ejercida por el terrorismo de Estado.

Los espacios de memoria, esas marcas en la esfera pública, no se construyeron de un día para el otro. No se conquistaron de manera aislada. Estuvieron y están atados a luchas de los organismos de derechos humanos, a demandas sociales, a instituciones e individuos emprendedores de memoria, a coyunturas históricas nacionales e internacionales, a la posibilidad de disponer de políticas públicas que los doten de recursos humanos y económicos para que sean posibles.

Encierran en sí mismos, materialidades que destruyen cualquier intento de negacionismo; significados profundos sobre vidas laceradas, violentadas, asesinadas pero también historias de resistencias, dignidades recuperadas y testimonios que permiten ejercer la Justicia frente a los crímenes de lesa humanidad.

Estos espacios tienen una particularidad, no fueron recuperados y reconstruidos para reproducir el horror, ni para mostrarlo literalmente. Pretenden, de manera contraria, abrir, señalizar, mostrar espacios de acción política, cultural, social en el presente que permitan indagarnos sobre cómo esos hechos fueron posibles. Los espacios de memoria, le recuerdan a la comunidad imaginada de la Nación, que esos ejercicios del terror y las violencias ejercidas, fueron posibles dentro de sus fronteras y ejecutadas por ciudadanos argentinos contra ciudadanos y ciudadanas argentinas. Nos interpelan, constantemente, sobre la posibilidad de que esas experiencias puedan volver a repetirse. Nos invitan a ejercitar una vigilancia conmemorativa contra el olvido, a investigar para conocer y denunciar lo que allí pasó y contribuir al ejercicio de la Justicia.

Las prácticas de memoria promovidas en y desde sus instituciones, son una búsqueda constante del mantenimiento del lazo social que une a los muertos (desaparecidos y asesinados) con los que estamos vivos. Que evocan continuamente la pregunta “¿cómo fue posible?”. Estas acciones en y desde los espacios de memoria permiten reflexionar sobre un cómo que recupere todos sus sentidos, incluidos los más problemáticos sobre el pasado reciente; que permitan comprender y reflexionar sobre la tragedia vivida, pero también sobre las apuestas políticas que estuvieron involucradas en ese pasado y las que están en juego en el presente. Un cómo que debería, posibilitarnos imaginar un presente y un futuro, con un sistema de derechos humanos y justicia que no permita que ningún ser humano sea tratado como una “cosa” y así asesinado, masacrado, o simplemente, ignorado.

Ludmila Da Silva Catela

Conquistas de la memoria - Logos